Envidio a las personas capaces de vivir en el tiempo despacio, conscientes de lo que hacen y de lo que son. Envidio a esas personas que pasan por la vida » sin prisa», pero sin pausa, a esas personas que llegan a todo sin agobios y sin locas carreras en el tiempo.
A nosotras, a veces, nuestras criaturitas nos marcan el ritmo….sus continuos movimientos, sus carreras, sus imposiciones, sus ¡ ya, ya, ya!…nos descolocan.
Es difícil trabajar con calma en el mundo que nos ha tocado vivir, es difícil centrarse en el AQUÍ y el AHORA.
Es importante pararse a respirar profundamente y pensar….¡ qué importante es
» dar una vuelta» a lo que estamos haciendo, y sobre todo analizar el ¿CÓMO?
¡ No nos rendimos! Tenemos como propósito diario trabajar en paz y en armonía.
Hay que intentar dejar en la puerta de la calle los problemas y la negatividad y entrar con la frase grabada a fuego: ¡Yo quiero!¡Yo puedo!
Entre todos podemos mejorar el mundo, y somos conscientes de que el futuro está en manos de los niños.
La responsabilidad de todos/as los implicados en el proceso educativo es tan grande, que a veces da miedo….
Somos espejos donde los niños se miran y no podemos perder de vista lo que en esos espejos reflejamos.
Pedimos «no aborregarnos»y entrar en el juego que la sociedad impone…¡ Somos libres! Y gracias a esta libertad tenemos el poder de decidir cómo queremos vivir y cómo queremos trabajar.
¡ Viva la paz! ¡Viva la calma!
» Si buscas la paz, quédate quieto. Si buscas la sabiduría, guarda silencio. Si buscas amor , sé tú mismo.»

